lunes, 21 de febrero de 2011

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Concluciones

La antropologia a tenido una evoulcion atraves de la historia, esta a estado influenciada por los diferentes acontecimientos historicos que emos visto atraves de los años. Es posible ver como en la epoca antigua los filosofos se preocupavan por los valores y las relaciones basicas entre el alma y el cuerpo. En la edad media se preocupaban inicialmente por las relaciones de el hombre con dios y luego del hombre con el conocimiento. Durante la epoca moderna vimos como se busco la individualidad del hombre y se empezaron a involucrar aspectos economicos en la filosofia. y finalmente en la epoca contemporanea vemos como el hombre se convierte en un ser capaz de luchar por derechos y buscar el buen vivir frente a la sociedad .

La Epoca Contemporanea

Sartre - El Hombre es una nada? cap 2/3


Micahel Fucault


"En el siglo XVIII, el hombre aparece como representación: no del hombre de carne y hueso, sino con todas sus determinaciones raza, sexo y nación.

Si el hombre es una figura diseñada en el interior de nuestro saber (siglo XIX) hay que pensar en la posibilidad de que esta figura se borre, desaparezca y sepa cuán frágil es.

¿El hombre actual, dentro de qué sistema de conocimiento se encuentra inmerso?, ¿dentro de qué saber? De un saber que lo desborda y en el que las empresas morales, la esencia del hombre, la verdad, la existencia y otros valores humanistas son los principales.

El humanismo, palabra inventada en el siglo XIX, es una temática reciente; el marxismo, que al principio era una reflexión sobre la economía, fue alterado y alineado en el interior del humanismo.

El cristianismo, que no era más que una religión, fue transformado en un humanismo. La reflexión de filósofos como Husserl y Heidegger fue transformada por el existencialismo francés en un humanismo.

El humanismo es la gran perversión de todos los saberes, conocimientos y experiencias contemporáneas: debemos liberarnos de él como en el siglo XVI tuvieron que liberarse del pensamiento medieval. Nuestra Edad Media, en la época moderna, es el humanismo.

Al liberarnos de él, hay que descubrir lo que está ocurriendo actualmente: la desaparición del hombre; todo ese mundo del saber -que nació a fines del siglo XVIII- está cambiando a la vista de todos.

Las ciencias humanas que nos habían prometido los secretos del hombre, resulta que no es de ningún modo al hombre al que descubre frente a nosotros. El sociólogo, el psicólogo, el lingüista, a medida que desarrollan su trabajo, no descubren un meollo propio del hombre. Descubren estructuras que lo sobrepasan, formas de pensamiento que no son dirigidas por nuestra conciencia ni por nuestro pensamiento individual.

El estructuralismo nos muestra ese trasfondo de pensamiento anónimo, en cuyo interior los hombres no se encuentran. Al descubrir esta estructura universal a la cual estamos sometidos, las ciencias humanas no descubren un secreto interior del hombre sino todo lo contrario, una fatalidad en cuyo interior la existencia humana se disuelve.

Es esta disolución del hombre por el saber que él mismo ha emprendido, lo que considero el fenómeno contemporáneo más característico. Y en consecuencia, es a la muerte del hombre a lo que estamos asistiendo actualmente, en el interior de nuestro saber".

tomado de: http://antropologiafilosoficauzinolleros.blogspot.com/2010/09/michel-foucault.html

Simone Weil

Desde sus años de formación, sobre todo con Alain, en cuyos cursos escribe trabajos sobre temas que van desde rasgos de la percepción hasta ciertos valores, desde figuras concretas hasta la presencia de la filosofía en obras literarias, se advierte en S.W. el predominio de la reflexión antropológica (el alma, el contraste entre la necesidad y los deseos, entre las tendencias que establecen gravedad y Gracia), extendida a la cuestión social . Llama la atención--sobre todo en la cuestión que nos ocupa--la parcial coincidencia con la evolución, en su momento, de Karl Marx. Este sin embargo dejaría atrás la etapa antropológica, plasmada en los Manuscritos sobre economía y filosofía de 1844, para sumergirse en el análisis de las estructuras económicas capitalistas. Si alguna vez pensó retomarla, sobre bases más ricas tras este estudio, nunca llegó a hacerlo . Pero había dejado un porte fundamental: la sustitución de la enajenación religiosa, sustentada por Feuerbach, por el trabajo enajenado como fuente del sufrimiento de los obreros.

Simone Weil sin embargo retornaría al tema del hombre después de adentrarse en la doctrina marxista clásica y en sus variantes leninista y troskista, y de criticar profundamente muchos de sus aspectos y, sobre todo, su programa político. Reconoce sin embargo "fragmentos compactos, inalterables en su verdad, que forman parte natural de toda doctrina verdadera" (y que hacen estos fragmentos no sólo compatibles con el Cristianismo, sino de necesaria asimilación por parte de éste), pero en modo alguno una doctrina integral sobre la realidad natural y social, como habrían querido hacer ver sus seguidores. El rechazo a toda religión por parte de Marx es para S.W. el resultado de la necesidad de apoyar su filosofía en un absoluto que ya no podía ser Dios, porque "estaba pasado de moda. Se tomó la materia" .

tomado de: http://www.monografias.com/trabajos918/weil-trabajo-redencion/weil-trabajo-redencion.shtml


La Edad Moderna

karl Marx
La concepción marxista del ser humano puede encontrarse en sus primeros escritos, particularmente en los Manuscritos, en la crítica a Hegel y las Tesis sobre Feuerbach, que constituyen el núcleo del llamado “humanismo marxista”. La crítica marxista se concreta en estos 3 puntos:
  1. Respecto al ser humano hegeliano, que es autoconciencia y pensamiento, para Marx debe primar en el hombre la actividad.
  2. En el polo opuesto, al entenderlo únicamente como actividad y trabajo, la economía política cosifica al ser humano, robándole su capacidad de tomar decisiones y de “hacerse a sí mismo”
  3. En cuanto a Feuerbach, su concepción del ser humano sigue siendo demasiado abstracta y teórica. Se olvida del lado práctico del ser humano, y así se aleja del hombre concreto para ocuparse de una esencia tan abstracta como inútil.

Marx defiende que no existe una esencia de “ser humano” que deba ser realizada, sino que el hombre es trabajo, actividad. El ser humano se hace a sí mismo en sus propias acciones y decisiones, sin realizar ningún modelo previo. El hombre es un ser activo, y su dimensión práctica es más importante que la teórica. El hombre no puede entenderse sólo como un “animal racional”: si la capacidad de pensamiento domina sobre la capacidad de acción, se reproduce una concepción injusta heredada ya de las sociedades esclavistas. Además, hemos de tener en cuenta que el trabajo y la acción es lo que pone en contacto al ser humano con la misma naturaleza y con el resto de seres humanos. A través del trabajo el hombre transforma la naturaleza y ocupa un puesto determinado en la sociedad. Por todo esto, dirá Marx en la sexta tesis sobre Feuerbach que “la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo; es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales.”

Tomando como referencia este cambio en la concepción del ser humano, Marx reforma también otro concepto heredado de Hegel y de Feuerbach: la alienación. Podríamos definirlo como aquel proceso o situación social por la cual el hombre se convierte en algo distinto, ajeno o extraño a lo que debería ser, a lo que le corresponde. Marx entiende que esta alienación se da precisamente en el trabajo: aquello que debería realizar al hombre (no olvidemos que éste es actividad) es precisamente lo que le termina cosificando, lo que le esclaviza, lo que le convierte en algo inhumano, por tanto en algo distinto de lo que el hombre es. En la medida en que el trabajo no humanice al ser humano, se tratará de un trabajo alienante, y estará en el punto de mira de la crítica marxista. En concreto, Marx afirma que esta alienación que se produce por medio del trabajo tiene 4 dimensiones:

  1. Respecto a la naturaleza: ésta deja de ser un patrimonio común sobre el que cualquier ser humano puede disponer para trabajar, y se convierte en la propiedad de otro, en materia prima que se puede comprar y vender, enajenada respecto a su original propiedad común.
  2. Respecto al trabajo mismo: éste no le pertenece al proletario sino al burgués que le emplea, y que aprovecha la situación de superioridad que esto genera. Además es un tipo de actividad que no es elegida, libre ni creativa, sino que a menudo consiste en una mecanización del ser humano. El proletario no elige su trabajo y se ve obligado a venderse a sí mismo como trabajo, lo que le hace sentirse extraño, insatisfecho, explotado. “Está en lo suyo cuando no trabaja, y cuando trabaja no está en lo suyo”, llegará a decir Marx para el que la libertad del proletariado queda limitada “a sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y el atavio, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal.”
  3. Respecto al producto de su trabajo: tampoco éste le pertenece, sino que es la mercancía, el capital que será vendido para beneficio exclusivo del burgués, dueño de los medios de producción. Esto aumenta aún más el abismo de desigualdad que existe entre la burguesía y el proletariado. El producto final termina esclavizando a su productor, que no ejerce ningún tipo de poder sobre él.
  4. Respecto a la sociedad: la alienación del trabajo es el origen de las clases sociales. El lugar del trabajo es sinónimo del lugar que se ocupa en la sociedad, lo que determina todas las posibles relaciones sociales. Además, el trabajo propio del capitalismo genera competencia y desigualdad: el otro no es visto como un compañero, como otro ser humano, sino como un rival con el que competir, contra el que luchar. El trabajo capitalista genera egoísmo y destruye toda posibilidad de unas relaciones sociales basadas en la justicia y la igualdad.

Para Marx hay una relación directa entre esta alienación del trabajador y la propiedad privada. Por eso, desde esta primera época en que perfila el concepto de alienación, abogará por una supresión del capital, que tendrá como consecuencia la desaparición de la alienación del hombre. El ansia de tener, de dominar las cosas, de vencer sobre los demás se verá sustituido por una nueva relación con la naturaleza basada en sentimientos como el amor o la confianza.

tomado de: http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=209&p=2

Friedrich Nietzsche

El gran tema de la filosofía de Nietzsche es la vida. Siguiendo a su maestro, Schopenhauer, defiende la idea de la voluntad de vivir del hombre, a si como que el vivir está por encima del conocer. Nietzsche no se explica como en la civilización occidental, puede tener más importancia los valores racionales, de la metafísica, la ciencia y la historia que los de la vida misma. Estos valores suponen una fundada negación de vida, pues han tomado la vida como una enfermedad y han sido urdidos como remedio contra esa enfermedad. Y la vida ha quedado sofocada, pero lo único que se ha hecho tanto desde las razones metafísicas y científicas es prever, anticipar, controlar, aprisionar el irrefrenable movimiento de la vida. Nietzsche, lo que se propone es derribar estos valores que niegan la vida (nihilismo: es la creación contra el mundo suprasensible al que niega todo valor: la nada de los valores superiores.),”sed fieles a la tierra”, dijo. “No escuchéis los que os ofrecen esperanzas celestiales”. Esto se consigue haciendo una transvaloración de los valores, cuyo fin sea el de afirmar incondicionalmente la vida.

Pero, ¿Qué es la vida? ¿Por qué en Occidente ha sido vivida como enfermedad de la cual había que defenderse? Aquí retomando el hilo de los presocráticos, Nietzsche se sitúa en la época del nacimiento de la tragedia.

La consciencia filosófica nació en realidad de aquel asombro ante el devenir de las cosas. Las cosas son y no son, están sujetas invariablemente al ser y a la nada, y el hombre es la consciencia del dolor ante este inevitable devenir de las cosas (devenir del que ni él mismo puede escapar). Esto se ve claramente reflejado en las tragedias griegas, las cuales no pretenden ocultar el devenir, sino aceptarlo y respetarlo. En conclusión Nietzsche, afirma que el hombre, igual que en la tragedia griega, debe respetar y aceptar su devenir.

Nietzsche, en este punto forja las nociones de lo apolíneo y lo dionisíaco con el objeto de categorizar esta dualidad y este antagonismo fundamentales de la vida. El instinto apolíneo (del dios Apolo) es el creador de las formas perfectas, de la medida, del equilibrio; mientras que el instinto dionisíaco (del dios Dionisio), presenta el elemento orgiástico de las bacanales, mezcla de placer y terror, que hace posible la creación artística abierta, en la que el hombre sale de los límites de sí mismo fundiéndose con la Naturaleza. Nietzsche manifiesta que es preciso recuperar el espíritu dionisíaco para que la superación de la vida sea posible, pues la voluntad de poder sólo podrá representarse a través del espíritu dionisíaco. En conclusión, el hombre debe mantener un equilibrio entre los dos instintos.

Nietzsche, siguiendo en esto también a los griegos, considera que en los altos vuelos del pensamiento el cuerpo humano ha sido casi siempre el gran olvidado. Y este es para Nietzsche uno de los grandes errores de la cultura occidental. Los griegos jamás despreciaron el cuerpo; sabían que una mera disciplina de los sentimientos y los conocimientos a nada conducía si antes no se había persuadido al cuerpo: “ Es decisivo para la suerte de los pueblos y de la humanidad el que se comience la cultura por el lugar... Y el lugar justo es el cuerpo, el ademán, la dieta, la fisiología, el resto es consecuencia de ello...”

La posición nihilista de Nietzsche, que he comentado antes, tiene por objeto la liquidación de los valores decadentes, justamente porque en la Europa de su tiempo -la segunda mitad del siglo XIX- el se da cuenta de su decadencia, que se expresa como duda, melancolía, cansancio y oposición. “Hay que empujar lo que cae”, dice en una de sus máximas, y lo que está cayendo en esta época es la metafísica con que la cultura occidental se defendió de su método de vida. Pero este combate no tiene únicamente un sentido antimetafísico. El hombre moderno, cansado y enfermizo, ha sustituido la antigua seguridad que le proporcionaba la filosofía y la religión por una nueva forma de racionalidad, la derivada del conocimiento científico-técnico, mediante la cual se sigue protegiendo de la vida. La técnica ha venido así a reemplazar a la vieja metafísica.

La transvaloración de los valores exige entonces que de las ruinas del hombre cansado y decadente surja un hombre nuevo, creador y vital, que aprenda nuevamente a gozar de la tierra y que aprenda también a soportar sin quejas el sufrimiento.

Esta transvaloración, tiene por objeto, la afirmación de la vida sin condiciones (juicios de valor) de ningún tipo. Porque la vida, no es mera consciencia de la existencia, sino ante todo voluntad de poder que se expresa eternamente como querer, llegar a, convertirse en... esto es, el elemento genealógico de la fuerza, la raíz de la fuerza, de donde surgen nuestras valoraciones e interpretaciones. El mundo, en último término, es todo aquello que viene determinado por la voluntad de poder, y el mismo concepto de ser no es más que una generalización del concepto de vivir. Nietzsche cree que la vida del hombre está guiada por el azar y en su desarrollo no tiene ni un orden ni una finalidad concreta.

Para que el hombre pueda ser libre debe “morir Dios”, si “muere Dios” muere la cultura europea. Esto debe hacerse por tres motivos: Motivo moral: al morir Dios muere la moral cristiana; Motivo humanista: para que el hombre pueda ser de verdad hombre, no debe existir Dios; Motivo teológico: renace otros dioses politeísmo.

Ahora bien, la voluntad de poder, porque es aceptación del devenir (con todos sus temores y miserias), encuentra su expresión más alta en un querer que las cosas se repitan de la misma manera que han sucedido. La voluntad de poder, sustentada por un amor incondicional a la vida, desea en su forma más pura el eterno retorno de las cosas, de modo que el hombre dueño de tal voluntad pueda decirse a sí mismo: ”Esta vida, como la vives ahora y la has vivido, deberás vivirla otra vez más y otras innumerables veces más, y en ella nunca habrá algo nuevo, sino que todos los dolores y placeres, todos los pensamientos y suspiros, todas las cosas grandes y pequeñas, deberán volver a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión: también esta araña y este rayo de luna entre los árboles, y aun este instante y yo mismo”. Pues todo futuro en repetición y por tanto en pasado, es el amor máximo a la vida y la aceptación de su eterna dimensión intramundana.

La plena afirmación de la vida, a voluntad de poder, la idea del eterno retorno de lo idéntico hablan de un hombre del futuro, de “gran corazón”, en el que deberá darse la máxima riqueza en impulsos y la fuerza necesaria para regirlos: un superhombre.

Nietzsche afirma que el hombre actual “es una cuerda tendida entres la bestia y el superhombre: una cuerda tendida en el abismo... Lo más grande del hombre es que es un puente y no una meta; lo que debemos amar en él es que constituye un tránsito y un ocaso”

Así, sobre las ruinas del hombre viejo y decadente, cansado y enfermizo, ha de nacer el superhombre, cuya característica más esencial será la de estar en posesión de esta voluntad de poder que quiere y desea el eterno retorno de las cosas, es fiel a la tierra y niega todo más allá. Un Superhombre de conducta activa, creadora y espontánea, que no se dejará imponer los valores desde fuera, sino que él mismo forjará sus propios fines, creando una nueva tabla de valores. Nietzsche piensa que con este superhombre la vida llegará a su máxima plenitud.

La influencia de Nietzsche, fue decisiva en lo que respecta a la superación del decadentismo característico de las postrimerías del pasado siglo, de aquel espíritu crepuscular que en realidad constituía una prolongación desnaturalizada del romanticismo. Nietzsche es un fustigador de este decadentismo y, en general, de toda actitud humana que, a la manera romántica, se sumerge en la nostalgia del pasado.

http://html.rincondelvago.com/friedrich-nietzsche_3.html

Sigmund Freud

En El malestar en la cultura, de 1927, Freud interpreta "el secreto de la vida orgánica en general", "el proceso de civilización" y el "desarrollo del individuo" como productos de la lucha de dos fuerzas contrapuestas, Eros, la pulsión de vida, y Thanatos, la pulsión de muerte: "[...] la repetición de la misma fórmula se justifica considerando que la civilización de la humanidad y el desarrollo del individuo son ambos procesos vitales, que en consecuencia deben participar del más general carácter de la vida".

La teoría psicoanalítica distingue en el hombre tres elementos: el Ello, que comprende las pulsiones y por tanto la energía vital originaria; el Yo, que representa la autoconciencia, y el Súper-Yo, esto es, la conciencia moral. El Súper-Yo sería una adquisición tardía, formada en el curso del desarrollo individual bajo la influencia de los padres, de la confesión religiosa y de la sociedad civil; comportaría la identificación con determinados valores y la consecuente renuncia a la satisfacción de algunos instintos y su remoción al inconsciente.

Según este esquema sería precisamente esa incompatibilidad la causa de los conflictos psíquicos. La terapia analítica consiste habitualmente en reducir las pretensiones del Súper-Yo: "Así pues nos vemos muy a menudo obligados escribe en El malestar en la cultura, para nuestros intentos terapéuticos, a combatir el Súper-Yo, y nos esforzamos en reducir sus pretensiones". La lucha contra el Súper-Yo comporta también una desvalorización de los valores interiorizados, que ya no son considerados como fundamentos de la existencia humana y de la sociedad civil, sino como patógenos. Si para el psicoanálisis "la vida consciente es una superestructura construida sobre una subestructura de fuerzas inconscientes y conflictivas" — así se expresa, con feliz formulación sintética, el historiador de la psiquiatría Henri Frederic Ellenberger —, éste se atribuye también la función de desmitificar tal superestructura, de explicar con sus teorías la génesis inconsciente e instintiva de la actividad humana y, por lo tanto, de considerar las motivaciones ideales sólo como presuntamente tales: el término "sublimación", por ejemplo, que ha entrado en el lenguaje común, designa propiamente el hecho de que los ideales altos y nobles habrían tomado el puesto de la meta originaria de los instintos no satisfechos.

También las representaciones religiosas son consideradas como construcciones psíquicas, que pueden responder a exigencias interiores, pero que estarían privadas de correlaciones reales, serían indemostrables e inconciliables con la visión del mundo científica y por tanto también con el psicoanálisis como acercamiento científico al estudio de la psique. La interpretación de las creencias religiosas como proyecciones psíquicas no es nueva: la novedad del psicoanálisis consiste en el intento de explicar psicológicamente la naturaleza y el contenido de estas proyecciones. El sentido de impotencia frente a las catástrofes naturales, a la enfermedad y a la muerte evocarían condiciones análogas a las de la infancia y llevarían a admitir la existencia de un ser omnipotente y misericordioso, construido sobre la base de la figura paterna idealizada en la infancia. Así Freud reconoce a la religión una función consolatoria, que puede dar consuelo al individuo, si bien siempre de carácter ilusorio.

tomado de: http://www.alleanzacattolica.org/idis_dpf/spanish/f_sigmund_freud.htm

La Edad Media

San Agustin

San Agustín piensa que Dios creó el mundo de la nada. Esta es una idea bíblica. Los griegos tendían a pensar que el mundo existió siempre. Pero él opinaba que antes de que Dios creara el mundo, las ideas existían en los pensamientos de Dios. Incorpora de esta manera las ideas platónicas en Dios, salvando así al pensamiento platónico de las ideas eternas.

Este personaje recurre al neoplatonismo y opina que el mal es la ausencia de Dios, el mal no tiene existencia propia, es algo que no es, porque la creación de Dios es en realidad solo buena. El mal se debe a la desobediencia de los hombres.

En la antropología agustinista, el hombre no es un compuesto sustancial de cuerpo y alma, si no que es esencialmente es un alma que sirve de cuerpo, lo posee y lo gobierna. El alma es creada directamente por Dios en cada caso; por esta razón ella siempre estará tendiendo hacia èl como su centro de gravedad. El alma es espiritual e inmortal. Realiza el conocimiento como una actividad interiorizadora de introspección, porque la verdad se encuentra en nosotros mismos. Además del conocimiento racional hay otro conocimiento que también realiza la razón pero que es superior pero que es superior a ella. Dicho conocimiento es la FE. Entre fe y razón hay la siguiente relación: primero hay que creer y solo así se estará en posibilidad de entender. "Cree para que entiendas

tomado de: http://www.mercaba.org/Filosofia/Antropologia/la_antropologia_en_la_edad_media.htm

Santo Tomas

Santo Tomas sostiene que el hombre esta compuesto entre el cuerpo (mortal) y alma (inmortal), juntos, ambos se exigen el uno al otro, para existir el hombre necesita la voluntad creadora de Dios, es un ser contingente pero no necesario, somos un ser creado por Dios a su imagen y semejanza, como el somos irracionales e inmortales.

tomado de: http://www.wikiteka.com/apuntes/antropologia-de-santo-tomas/

Rene Descartes (dualismo antropologico)

Descartes parece identificar nuestro yo con nuestra mente, y no con el compuesto mente-cuerpo. Pero también indica que la relación que mantiene nuestra alma o mente con nuestro propio cuerpo es una relación peculiar, distinta a la que mantiene con el resto de los cuerpos. Nos dice que no podemos entender esta relación como la que existe entre un piloto y su nave. La nave es algo exterior al piloto por lo que el conocimiento de lo que ocurre en el barco lo tiene el piloto como lo tiene del resto de cosas físicas. Sin embargo nosotros no experimentamos nuestro cuerpo de la misma manera pues las modificaciones que éste sufre las sentimos “desde dentro”. Descartes habla de dos tipos de sensaciones, las externas y las internas. Mediante las primeras captamos los otros cuerpos (y el nuestro cuando nos vemos o nos oímos) mediante las internas lo captamos “desde dentro”. Por eso nos dice que el alma se extiende a lo largo de todo el cuerpo, aunque exista también un lugar privilegiado en donde parece concentrarse y en donde propiamente conecta el alma y el cuerpo: el cerebro y particularmente la glándula pineal. Descartes admite que el alma y el cuerpo se relacionan causalmente (cambios en el cuerpo producen cambios en el alma, cambios en el alma producen cambios en el cuerpo). Como consecuencia de la estrecha relación que tienen ambas substancias en cada hombre concreto, en algu­nos textos se expresa de un modo un tanto parecido a Santo Tomás: el alma y el cuerpo, nos dice en las “Respuestas a las Cuartas Objeciones”, pueden considerarse como substancias incompletas ya que parecen relacionarse y necesitarse mutuamente, y formar, juntas, la unidad que llamamos hombre concreto.

tomado de: http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Descartes/Descartes-DualismoAntropologico.htm

David Hume

La medida de todas las cosas es el hombre, él decide lo bueno, lo bello y lo verdadero; al menos, nada más allá de él mismo se puede asegurar. Naturalmente su decisión no es consciente ni voluntaria, pues son los mecanismos que, ocultos y en silencio, trabajan en su psiquismo, los responsables de esta "creación del mundo". David Hume se propone descubrirlos. El conocimiento, es conocimiento humano, de un ser más sensible que racional; sus decisiones morales se hacen desde los sentimientos y se miden por la felicidad que pueden promover. No sabemos cómo llegar a lo trascendente, a lo metafísico (Dios, el alma, la Realidad); vivimos encapsulados en nuestra subjetividad finita y sensorial. Tal es la filosofía de David Hume, imprescindible para comprender las muy diversas formas de empirismo contemporáneo, herederas de un modo u otro de la filosofía de Hume (suave y moderada en su estilo y forma, y radical en su planteamiento y conclusiones).

Tomado de: http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Hume/Principal-Hume.htm


Immanuel Kant


La filosofía kantiana es una filosofía crítica: se tratará de analizar y comprender la posibilidad y límites de la Razón tanto en su aspecto teórico como en su dimensión práctica. Su proyecto consiste en establecer los principios y límites del conocimiento científico de la Naturaleza, al vez que responder a la pregunta ¿qué puedo conocer?, establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones de la libertad, ligada a la cuestión: ¿qué debo hacer?; y delinear el destino último del hombre para responder a la pregunta: ¿qué me cabe esperar?. Y las tres se pueden expresar con la pregunta más general: ¿qué es el hombre?

tomado de http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Resumenes/Kant-Resumen.htm

La Edad Antigua

Pensamiento de Sócrates:

El hombre es un compuesto entre cuerpo y alma.

Sócrates dice que el alma es algo que existe dentro de nosotros, pero que no se capta por los sentidos. Él dice que poseemos alma por lo que somos capaces de hacer. El alma es sinónimo de alma racional, de inteligencia. Además, el alma tiene una vertiente práctica, relacionada con lo que nos permite decidir nuestra conducta. Ésta es la más importante para Sócrates, es decir, la función ética o práctica. Sócrates está muy preocupado por el problema de la felicidad humana, la felicidad no está determinada por ningún agente externo (por la voluntad de los dioses, o por la biología, herencia...), sino que depende de nuestras propias decisiones. Nuestras decisiones son el resultado de nuestros conceptos, del conocimiento que tengamos del bien y del mal, de lo justo y lo injusto... El bien y el mal son objetivos, no depende de lo que nosotros digamos. La voluntad está sometida a la inteligencia. A ésta manera de pensar se le llama intelectualismo socrático, es decir, identificar el conocimiento del bien con la buena conducta, y el vicio con la mala.

La felicidad no se compra con el dinero ni con el éxito.

La felicidad consiste en la práctica de la virtud, llevar una vida virtuosa conforme a los valores morales. Una persona es ignorante en la medida en que no conoce los límites entre lo bueno y lo malo. La ignorancia es la que conduce a la desgracia del ser humano.

Una persona es ignorante porque no encuentra los límites del bien y del mal.

La ignorancia es la enfermedad del alma.


Pensamiento de Platón:

(Ateniense, discípulo de Sócrates) filósofo del siglo IV a.C pensaba que el hombre estaba compuesto de cuerpo y alma. Para él, el hombre es esencialmente alma. Al igual que Sócrates, Platón dice que el alma es inmortal.

  • Él dice que el alma (racional) es principio de conocimiento racional, aquello que nos permite conocer la esencia de las cosas.

  • Además de alma racional, hay alma concupiscible (es decir, tendencia hacia el placer).

  • Alma irascible (es decir, tendencia hacia el poder, superar las dificultades) lo que se debe hacer y lo que apetece hacer entran en conflicto. El deber y el placer no son compatibles a veces. Sin embargo, el alma irascible puede ser aliada de la razón.

Platón dice que “la felicidad es un estado del alma”. Es feliz aquella persona que consigue la armonía interior, que se consigue cuando el alma racional controla a las otras dos, cuando somos capaces de hacer lo que comprendemos que tenemos que hacer, poseemos salud mental.

Platón señala cuatro virtudes para conseguir la armonía: prudencia, fortaleza, templanza y justicia.

  • La prudencia es la virtud que perfecciona al alma racional y que implica el conocimiento de la verdad y del bien. La enfermedad del alma racional, es decir, lo contrario de sabiduría o prudencia, es la ignorancia.

  • La virtud propia del alma concupiscible es la moderación o templanza. Tenemos que decir no al placer muchas veces para no crear problemas.

  • La virtud propia del alma irascible es la fortaleza, es decir, la capacidad de vencer las dificultades y no ceder a que nos venzan.

  • La justicia es una virtud que resulta de la posesión o unión de las otras dos. Una persona justa es una persona que tiene un ajustamiento o armonía interior. Para ser ajustado debemos ser sabios, fuertes y moderados.

Problema de la inmortalidad del alma en Platón:

  • En todo conocimiento existen dos elementos que son el sujeto (Ser que conoce) y el objeto (lo conocido). Hay dos tipos de sujetos, según como se observe el objeto: la razón y los sentidos. Como las verdades que conoce la razón (la esencia) es inmaterial, el alma y la inteligencia también es inmaterial. Al no ser material la razón no desaparece, no muere.

  • El objeto de la razón es la esencia de las cosas, el de los sentidos es el aspecto material (apariencias de las cosas).

Decir que el alma es inmaterial, es decir, que no está compuesta de partes y, por tanto, no muere ni desaparece, es decir, es inmortal porque morir significa descomponerse en partes. Éste argumento es el “Diálogo de Menón”.

  • El cuerpo del hombre muere como consecuencia de las enfermedades propias, las enfermedades del alma son: la ignorancia, la intemperancia, la cobardía y la injusticia. Si éstas enfermedades no acaban con el alma, mucho menos lo van a afectar las enfermedades del cuerpo. Esto lo dijo en su obra “La República”.

Relación del alma con el cuerpo:

El ser humano está compuesto de dos sustancias distintas, que son el cuerpo (material, compuesto de partes) y el alma (inmaterial). El problema está en cómo puede haber una relación entre las dos siendo de naturaleza tan diferente. La relación entre cuerpo y alma es una relación accidental, antinatural y violenta o forzada.

Es ACCIDENTAL porque el cuerpo y el alma son dos sustancias diferentes y, en cierto modo, incompatibles: el alma no necesita del cuerpo para vivir, si el cuerpo y el alma son de naturaleza distinta, distintas esencias.

Es VIOLENTA porque el alma tiende a la esencia de las cosas y el cuerpo tiende a las apariencias. Entre las dos hay una tensión existente entre nosotros.

Para Platón, educar significa liberar al alma de la ignorancia, para que consiga llegar a la verdad de las cosas.


Pensamiento de Aristóteles (siglo IV a.C):

Fue discípulo de Platón y nació en la polis de Estagia, ingresó a los 17-18 años en la academia de Platón y estubo durante 20 años. A pesar de la influencia de Platón en Aristóteles, éste último elaboró un pensamiento diferente y se separó del pensamiento de Platón en muchos aspectos (“Yo soy muy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad”).

Aristóteles es sobre todo biólogo, lo cual se nota mucho en la manera de interpretar al hombre (la biología es una parte de la física). Para entender el pensamiento sobre el hombre hay que partir de la física, que estudia los seres naturales. Ser natural es el que tiene en sí mismo el principio del movimiento y del cambio. Éstos se oponen a los seres artificiales. los seres naturales se dividen en seres inertes y en seres vivos, que los divide en vegetales y animales, que a su vez se componen de irracionales y racionales.

La característica principal de los seres naturales es el cambio, un cambio que se produce para algo, persiguiendo un fin, que es la perfección de su naturaleza, y ésto a su vez constituye su bien. Ésto se refiere principalmente a los seres vivos. Eso de la perfección de la naturaleza consiste en la realización de todas las posibilidades que tiene ese ser como tal clase de ser, por tanto, habrá tantas clases de bienes como clases de seres, porque cada ser tiene sus propias posibilidades, su naturaleza. Coincide, por tanto, el fin de ese ser con su bien.

La consecuencia de todo esto, en relación con el ser humano; es que el ser humano, como tal ser natural vivo (animal racional), tiene como fin la realización de todas sus posibilidades por su naturaleza. Como lo más propio del ser humano es la razón, será la perfección de su inteligencia lo que más le realice como hombre, la inteligencia se perfecciona con el conocimiento de la verdad, en lo que coincide con Platón.

Concepto de alma:

Aristóteles rechaza el dualismo platónico. Para él el hombre es una única sustancia o cosa, constituida de dos co-principios incompletos, que son el cuerpo y el alma, que no podrán existir separados sino que se completan el uno al otro.

El alma es, para Aristóteles, principio de vida, por lo tanto aquí se deduce que todos los seres vivos tendrán alma. El alma es el principio que diferencia a los seres vivos de los seres inertes. Distingue el alma vegetativa, el alma sensitiva y el alma racional.


Informacion tomada de: http://html.rincondelvago.com/antropologia-filosofica.html

¿Que es al antropologia?

Es una parte de la metafísica que trata de responder a los siguientes problemas:

  • ¿En que consiste el hombre?

  • ¿Existe o no existe el alma?

  • ¿Qué es el alma? ¿Es material o inmaterial?

  • ¿El alma es inmortal o termina con la muerte?

  • Relaciones entre el cuerpo y el alma.

La antropología o reflexión sobre el hombre surgió en el siglo V a.C que es identificado con el periodo antropológico de la filosofía.

En resumen la atropologia se conoce como la ciencia que estudia al hombre.