lunes, 21 de febrero de 2011

La Epoca Contemporanea

Sartre - El Hombre es una nada? cap 2/3


Micahel Fucault


"En el siglo XVIII, el hombre aparece como representación: no del hombre de carne y hueso, sino con todas sus determinaciones raza, sexo y nación.

Si el hombre es una figura diseñada en el interior de nuestro saber (siglo XIX) hay que pensar en la posibilidad de que esta figura se borre, desaparezca y sepa cuán frágil es.

¿El hombre actual, dentro de qué sistema de conocimiento se encuentra inmerso?, ¿dentro de qué saber? De un saber que lo desborda y en el que las empresas morales, la esencia del hombre, la verdad, la existencia y otros valores humanistas son los principales.

El humanismo, palabra inventada en el siglo XIX, es una temática reciente; el marxismo, que al principio era una reflexión sobre la economía, fue alterado y alineado en el interior del humanismo.

El cristianismo, que no era más que una religión, fue transformado en un humanismo. La reflexión de filósofos como Husserl y Heidegger fue transformada por el existencialismo francés en un humanismo.

El humanismo es la gran perversión de todos los saberes, conocimientos y experiencias contemporáneas: debemos liberarnos de él como en el siglo XVI tuvieron que liberarse del pensamiento medieval. Nuestra Edad Media, en la época moderna, es el humanismo.

Al liberarnos de él, hay que descubrir lo que está ocurriendo actualmente: la desaparición del hombre; todo ese mundo del saber -que nació a fines del siglo XVIII- está cambiando a la vista de todos.

Las ciencias humanas que nos habían prometido los secretos del hombre, resulta que no es de ningún modo al hombre al que descubre frente a nosotros. El sociólogo, el psicólogo, el lingüista, a medida que desarrollan su trabajo, no descubren un meollo propio del hombre. Descubren estructuras que lo sobrepasan, formas de pensamiento que no son dirigidas por nuestra conciencia ni por nuestro pensamiento individual.

El estructuralismo nos muestra ese trasfondo de pensamiento anónimo, en cuyo interior los hombres no se encuentran. Al descubrir esta estructura universal a la cual estamos sometidos, las ciencias humanas no descubren un secreto interior del hombre sino todo lo contrario, una fatalidad en cuyo interior la existencia humana se disuelve.

Es esta disolución del hombre por el saber que él mismo ha emprendido, lo que considero el fenómeno contemporáneo más característico. Y en consecuencia, es a la muerte del hombre a lo que estamos asistiendo actualmente, en el interior de nuestro saber".

tomado de: http://antropologiafilosoficauzinolleros.blogspot.com/2010/09/michel-foucault.html

Simone Weil

Desde sus años de formación, sobre todo con Alain, en cuyos cursos escribe trabajos sobre temas que van desde rasgos de la percepción hasta ciertos valores, desde figuras concretas hasta la presencia de la filosofía en obras literarias, se advierte en S.W. el predominio de la reflexión antropológica (el alma, el contraste entre la necesidad y los deseos, entre las tendencias que establecen gravedad y Gracia), extendida a la cuestión social . Llama la atención--sobre todo en la cuestión que nos ocupa--la parcial coincidencia con la evolución, en su momento, de Karl Marx. Este sin embargo dejaría atrás la etapa antropológica, plasmada en los Manuscritos sobre economía y filosofía de 1844, para sumergirse en el análisis de las estructuras económicas capitalistas. Si alguna vez pensó retomarla, sobre bases más ricas tras este estudio, nunca llegó a hacerlo . Pero había dejado un porte fundamental: la sustitución de la enajenación religiosa, sustentada por Feuerbach, por el trabajo enajenado como fuente del sufrimiento de los obreros.

Simone Weil sin embargo retornaría al tema del hombre después de adentrarse en la doctrina marxista clásica y en sus variantes leninista y troskista, y de criticar profundamente muchos de sus aspectos y, sobre todo, su programa político. Reconoce sin embargo "fragmentos compactos, inalterables en su verdad, que forman parte natural de toda doctrina verdadera" (y que hacen estos fragmentos no sólo compatibles con el Cristianismo, sino de necesaria asimilación por parte de éste), pero en modo alguno una doctrina integral sobre la realidad natural y social, como habrían querido hacer ver sus seguidores. El rechazo a toda religión por parte de Marx es para S.W. el resultado de la necesidad de apoyar su filosofía en un absoluto que ya no podía ser Dios, porque "estaba pasado de moda. Se tomó la materia" .

tomado de: http://www.monografias.com/trabajos918/weil-trabajo-redencion/weil-trabajo-redencion.shtml


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